La mar de libros

Todo tiene nueva vida
en Primavera. Por eso
este rosal del jardín
languidece. Los gusanos
quieren vivir, y los pétalos
de la rosa les dan vida
aunque se seque el rosal…
Tú ibas a matarlos, ibas
a salvar rosas con manos
de rosa, pero la niña
ha abierto entonces su boca
igual que se abre en flor
que no tiene bichos malos,
y te ha dicho:
“¿Los matas porque son malos?
y Si los matas tú también
serás mala ¿no?”. Tu miras
muy fijamente a la niña,
como se mira a las aguas
de mar buscando lo hondo
¡También son verdes los ojos
y tampoco se ve el fondo!
Le das un beso en la boca y tú sigues tu paso.
Por el tallo del rosal
los gusanos van subiendo

Pedro Salinas, “Todo tiene nueva vida en primavera”

…La literatura, en cambio, a diferencia de la ciencia y la técnica, es y seguirá siendo mientras exista, uno de esos denominadores comunes de la experiencia humana, gracias al cual los seres vivos se reconocen y dialogan, no importa cuan distintas sean sus ocupaciones y designios vitales, las geografías y las circunstancias en que se hallen e, incluso, los tiempos históricos que determinen su horizonte. Los lectores de Cervantes o de Shakespeare, de Dante o de Tolstoi, nos entendemos y nos sentimos miembros de la misma especie porque, en las obras que ellos crearon, aprendimos aquello que compartimos los seres humanos, lo que permanece en todos nosotros por debajo del amplio abanico de diferencias que nos separan. Y nada defiende mejor al ser viviente contra la estupidez de los perjuicios del racismo, de la xenofobia, de las orejeras pueblerinas del sectarismo religioso o político, o de los nacionalismos excluyentes, como esta comprobación incesante que aparece en la gran literatura…

Mario Vargas Llosa, “La verdad de las mentiras”
“Hombre leyendo en un parque”, August Macke 1914)

…La literatura, en cambio, a diferencia de la ciencia y la técnica, es y seguirá siendo mientras exista, uno de esos denominadores comunes de la experiencia humana, gracias al cual los seres vivos se reconocen y dialogan, no importa cuan distintas sean sus ocupaciones y designios vitales, las geografías y las circunstancias en que se hallen e, incluso, los tiempos históricos que determinen su horizonte. Los lectores de Cervantes o de Shakespeare, de Dante o de Tolstoi, nos entendemos y nos sentimos miembros de la misma especie porque, en las obras que ellos crearon, aprendimos aquello que compartimos los seres humanos, lo que permanece en todos nosotros por debajo del amplio abanico de diferencias que nos separan. Y nada defiende mejor al ser viviente contra la estupidez de los perjuicios del racismo, de la xenofobia, de las orejeras pueblerinas del sectarismo religioso o político, o de los nacionalismos excluyentes, como esta comprobación incesante que aparece en la gran literatura…

Mario Vargas Llosa, “La verdad de las mentiras”

“Hombre leyendo en un parque”, August Macke 1914)
…Hay cierta gente que se enorgullece diciendo que su estado de ánimo no depende del aspecto que ofrezca el día. Mi felicidad, dice esa gente, no depende del color del cielo, porque yo tengo mi propia climatología interior…

Bernardo Atxaga, “Obabakoak”
Imagen: Bosque de Oma, Agustín Ibarrola

…Hay cierta gente que se enorgullece diciendo que su estado de ánimo no depende del aspecto que ofrezca el día. Mi felicidad, dice esa gente, no depende del color del cielo, porque yo tengo mi propia climatología interior…

Bernardo Atxaga, “Obabakoak”

Imagen: Bosque de Oma, Agustín Ibarrola

Povera patria!
Schiacciata dagli abusi del potere
di gente infame, che non sa cos’è il pudore
,si credono potenti e gli va bene
quello che fanno;e tutto gli appartiene. 
Tra i governanti, quanti perfetti e inutili buffoni!
Questo paese è devastato dal dolore…
ma non vi danno un po’ di dispiacere
quei corpi in terra senza più calore?
Non cambierà, non cambierà
no cambierà, forse cambierà.
Ma come scusare le iene negli stadi
e quelle dei giornali?
Nel fango affonda lo stivale dei maiali.
Me ne vergogno un poco, e mi fa male
vedere un uomo come un animale.
Non cambierà, non cambierà
sì che cambierà, vedrai che cambierà.
Voglio sperare che il mondo torni a quote più normali
che possa contemplare il cielo e i fiori,
che non si parli più di dittature
se avremo ancora un po’ da vivere…
La primavera intanto tarda ad arrivare.
(Mi pobre patria, aplastada por abusos del poder
de gente infame que no conoce el pudor, 
se creen los dueños todopoderosos
y piensan que les pertenece todo 
Los gobernantes, cuántos perfectos e inútiles bufones 
en esta tierra que el dolor ha devastado
¿Acaso no sentís nada de pena ante esos cuerpos tendidos sin vida? 
No cambiará, no cambiará no cambiará, quizá cambiará 
Y cómo excusarlos, las hienas en estadios 
y aquéllas de la prensa chapoteando en el fango como cerdos 
Yo me avergüenzo un poco y me hace daño
ver a los hombres como animales 
No cambiará, no cambiará no cambiará, quizá cambiará 
Esperamos que el mundo vuelva a cotas más normales, 
que pueda contemplar con calma el cielo 
que nunca más se hable de dictaduras, 
porque quizá tendremos que ir tirando 
mientras la primavera tarda aún en llegar)

Franco Batiatto, “Povera patria”
(del disco “Come un cammello in una grondaia”)
Imagen: “Duelo a Garrotazos”, Francisco de Goya

Povera patria!

Schiacciata dagli abusi del potere

di gente infame, che non sa cos’è il pudore

,si credono potenti e gli va bene

quello che fanno;e tutto gli appartiene. 

Tra i governanti, quanti perfetti e inutili buffoni!

Questo paese è devastato dal dolore…

ma non vi danno un po’ di dispiacere

quei corpi in terra senza più calore?

Non cambierà, non cambierà

no cambierà, forse cambierà.

Ma come scusare le iene negli stadi

e quelle dei giornali?

Nel fango affonda lo stivale dei maiali.

Me ne vergogno un poco, e mi fa male

vedere un uomo come un animale.

Non cambierà, non cambierà

sì che cambierà, vedrai che cambierà.

Voglio sperare che il mondo torni a quote più normali

che possa contemplare il cielo e i fiori,

che non si parli più di dittature

se avremo ancora un po’ da vivere…

La primavera intanto tarda ad arrivare.

(Mi pobre patria, aplastada por abusos del poder

de gente infame que no conoce el pudor, 

se creen los dueños todopoderosos

y piensan que les pertenece todo 

Los gobernantes, cuántos perfectos e inútiles bufones 

en esta tierra que el dolor ha devastado

¿Acaso no sentís nada de pena ante esos cuerpos tendidos sin vida? 

No cambiará, no cambiará no cambiará, quizá cambiará 

Y cómo excusarlos, las hienas en estadios 

y aquéllas de la prensa chapoteando en el fango como cerdos 

Yo me avergüenzo un poco y me hace daño

ver a los hombres como animales 

No cambiará, no cambiará no cambiará, quizá cambiará 

Esperamos que el mundo vuelva a cotas más normales, 

que pueda contemplar con calma el cielo 

que nunca más se hable de dictaduras, 

porque quizá tendremos que ir tirando 

mientras la primavera tarda aún en llegar)

Franco Batiatto, “Povera patria”

(del disco “Come un cammello in una grondaia”)

Imagen: “Duelo a Garrotazos”, Francisco de Goya

La luz de la mañana iluminaba el callejón y un rayo de sol daba contra la parte superior de las paredes del bazar y la barbería. Sanker, el camarero del café, rociaba el suelo con agua de un balde. El callejón de Midaq se disponía a pasar otra de las páginas de su vida cotidiana. Los habitantes dan la bienvenida a la mañana con su griterío habitual.

Nagib Mahfuz, “El callejón de los milagros”
“Rue de Goree”, Dennis de Meur

La luz de la mañana iluminaba el callejón y un rayo de sol daba contra la parte superior de las paredes del bazar y la barbería. Sanker, el camarero del café, rociaba el suelo con agua de un balde. El callejón de Midaq se disponía a pasar otra de las páginas de su vida cotidiana. Los habitantes dan la bienvenida a la mañana con su griterío habitual.

Nagib Mahfuz, “El callejón de los milagros”
“Rue de Goree”, Dennis de Meur
Lo que me flipa en un libro es que, cuando has acabado de leerlo, te gustaría que el autor fuera un gran amigo tuyo y pudieras llamarlo por teléfono siempre que quisieras

J.D.Salinger, “El guardian entre el centeno”

…Tenía ganas de contar la historia de mi crimen, y se acabó: al que no le gustara, que no la leyese. Aunque no lo creo, porque precisamente esa gente que siempre anda detrás de las explicaciones es la más curiosa y pienso que ninguno de ellos se perderá la oportunidad de leer la historia de un crimen hasta el final.
Podría reservarme los motivos que me movieron a escribir estas páginas de confesión; pero como no tengo interés en pasar por excéntrico, diré la verdad, que de todos modos es bastante simple: pensé que podrían ser leídas por mucha gente, ya que ahora soy célebre; y aunque no me hago muchas ilusiones acerca de la humanidad en general y de los lectores de estas páginas en particular, me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. AUNQUE SEA UNA SOLA PERSONA.

Ernesto Sábato, “El túnel”
“El grito”, Edvard Munch (1893) -Galería Nacional de Oslo-

…Tenía ganas de contar la historia de mi crimen, y se acabó: al que no le gustara, que no la leyese. Aunque no lo creo, porque precisamente esa gente que siempre anda detrás de las explicaciones es la más curiosa y pienso que ninguno de ellos se perderá la oportunidad de leer la historia de un crimen hasta el final.

Podría reservarme los motivos que me movieron a escribir estas páginas de confesión; pero como no tengo interés en pasar por excéntrico, diré la verdad, que de todos modos es bastante simple: pensé que podrían ser leídas por mucha gente, ya que ahora soy célebre; y aunque no me hago muchas ilusiones acerca de la humanidad en general y de los lectores de estas páginas en particular, me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. AUNQUE SEA UNA SOLA PERSONA.

Ernesto Sábato, “El túnel”

“El grito”, Edvard Munch (1893) -Galería Nacional de Oslo-

…Imaginaba tan solo oir en el reloj de arena el caer imperceptible de la arenita azul del tiempo pasado. Y sólo aquel azul volvía a sus ojos como la arena menuda de una larga playa solitaria; de una playa diminuta con un solo color y un solo camino entre azules saltamontes, trigos azules y azules caracolas

Rafael Sánchez Ferlosio, “Industrias y andanzas de Alfanhui”
Imagen: “Tragedia”, Pablo Picasso (1903)

…Imaginaba tan solo oir en el reloj de arena el caer imperceptible de la arenita azul del tiempo pasado. Y sólo aquel azul volvía a sus ojos como la arena menuda de una larga playa solitaria; de una playa diminuta con un solo color y un solo camino entre azules saltamontes, trigos azules y azules caracolas

Rafael Sánchez Ferlosio, “Industrias y andanzas de Alfanhui”

Imagen: “Tragedia”, Pablo Picasso (1903)

…En uno de esos hoteles caros, donde si se encarga una taza de café te dan sólo tres cuartos de taza de café. El personal de esos hoteles es tan fino que una taza de café llena pasa por ordinaria, y los camareros saben mejor lo que es fino que la gente fina que allí se alberga…

Heinrich Boll, “Opiniones de un payaso”
Imagen: “Payasos”, Albert Gleinzes

…En uno de esos hoteles caros, donde si se encarga una taza de café te dan sólo tres cuartos de taza de café. El personal de esos hoteles es tan fino que una taza de café llena pasa por ordinaria, y los camareros saben mejor lo que es fino que la gente fina que allí se alberga…

Heinrich Boll, “Opiniones de un payaso”

Imagen: “Payasos”, Albert Gleinzes

…La belleza abre los corazones y provoca en los hombres un estado de ánimo gracias al cual toman conciencia de los verdaderos valores de la vida. Así alcanzan a distinguir qué es lo verdaderamente bello y lo que inalterablemente siempre seguirá siéndolo…

Hisako Matsubara, “Samurai”

Aquel año las flores que Genji había plantado en el jardín de Su Majestad regalaban a la vista más que nunca, pues eran de todas las clases y tonalidades, y se entrelazaban en las bajas y bonitas vallas de madera con corteza o sin ella, más perfectas, al parecer, que las mismas flores que crecían en otros lugares, incluso en la manera en que el rocío relucía sobre ellas por la mañana y la noche y les daba el aspecto de joyas. Al ver sus múltiples colores, una se olvidaba de los floridos montículos en primavera, y el corazón vagaba entre sus frescas delicias. El otoño siempre había tenido más partidarios que la primavera en el debate sobre cuál de las dos estaciones es preferible, y quienes otrora se inclinaron por aquel célebre jardín primaveral, ahora se volvían y miraban a otras partes, como es propio de los seres humanos…

MURASAKI SHIKIBU (S. XI)
(Imagen: “El príncipe Genji”, de Utagawa Kunisada, 1847)

Aquel año las flores que Genji había plantado en el jardín de Su Majestad regalaban a la vista más que nunca, pues eran de todas las clases y tonalidades, y se entrelazaban en las bajas y bonitas vallas de madera con corteza o sin ella, más perfectas, al parecer, que las mismas flores que crecían en otros lugares, incluso en la manera en que el rocío relucía sobre ellas por la mañana y la noche y les daba el aspecto de joyas. Al ver sus múltiples colores, una se olvidaba de los floridos montículos en primavera, y el corazón vagaba entre sus frescas delicias. El otoño siempre había tenido más partidarios que la primavera en el debate sobre cuál de las dos estaciones es preferible, y quienes otrora se inclinaron por aquel célebre jardín primaveral, ahora se volvían y miraban a otras partes, como es propio de los seres humanos…

MURASAKI SHIKIBU (S. XI)

(Imagen: “El príncipe Genji”, de Utagawa Kunisada, 1847)

Willie y yo llevábamos años jugando y hasta entonces nunca habíamos ganado un penique, ni un centavo a cambio de los cientos de dólares que habíamos gastado. Ni lo esperábamos. Al fin y al cabo, las probabilidades son las mismas, jueges las veces que juegues. Millones y millones contra una, remotísimas. Creo que comprábamos esos billetes para poder hablar de lo que haríamos con el dinero si alguna vez llegábamos a ganar. Era uno de nuestros pasatiempos favoritos:sentarnos en Steinberg’s Deli con nuestros bocadillos e inventar historias sobre como viviríamos si la suerte nos sonreía de repente…

Paul Auster, “La música del azar”
Imagen: “la partida de naipes”, Balthus (1948-50)

Willie y yo llevábamos años jugando y hasta entonces nunca habíamos ganado un penique, ni un centavo a cambio de los cientos de dólares que habíamos gastado. Ni lo esperábamos. Al fin y al cabo, las probabilidades son las mismas, jueges las veces que juegues. Millones y millones contra una, remotísimas. Creo que comprábamos esos billetes para poder hablar de lo que haríamos con el dinero si alguna vez llegábamos a ganar. Era uno de nuestros pasatiempos favoritos:sentarnos en Steinberg’s Deli con nuestros bocadillos e inventar historias sobre como viviríamos si la suerte nos sonreía de repente…

Paul Auster, “La música del azar”

Imagen: “la partida de naipes”, Balthus (1948-50)

El catecismo me enseñó, en la infancia, a hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo…

Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso, si merezco ser asado en la parrilla a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvaré del Purgatorio, que estará lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hará justicia..

Eduardo Galeano, “Ser como ellos y otros relatos”